sábado, 28 de marzo de 2020

COVID-19, no es culpa tuya.

Estas frases que se están difundiendo desde los medios como "este virus lo paramos unidos", o "todos contra el virus" no me parecen adecuadas. ¿Ahora todo es culpa de un virus? ¿No será que la forma en que vivimos nos ha convertido en víctima (Brum, 2020)?

Vamos a ver, es un virus: Ni siquiera es un ser vivo (no puede reproducirse por si solo). Tampoco tiene conciencia, no juzga, no decide nada. El SARS-Cov-2 no es mas que una cadena de ARN y proteinas protegidas por lípidos cuya única misión es replicarse. Pero como no puede hacerlo por si mismo, utiliza un huesped para conseguirlo. Es un parásito obligado. Como destruimos el hábitat de su hospedador  (Murcielago, parece ser) bajo presión selectiva salta a nuevos hospedadores para seguir replicándose, no le queda otra. "El virus se ocupa de sus propios asuntos" (Brum 2020). Ni siquiera le conviene matar a su hospedador, pues trunca sus posibilidades de seguir replicándose. Le interesa nuestra colaboración, no que nos muramos. Esto no es nada nuevo, ni lo será. Otros aparecieron (VIH, SARS-Cov-1, MERS, Gripe A...), más aparecerán. Más o menos virulentos, más o menos letales. El azar en la bioquímica de las mutaciones no es algo que podamos controlar.

Eliane Brum (2020) escribió "O virus somos nos". Tiene razón. Destruimos hábitats y modificamos los equilibrios de los ecosistemas, pensando que no va a tener consecuencias. Y los mercados, ese gran "ente" que abraza el sistema, en jaque-mate amenazando nuestra actual forma de vida. Pues parece que  no nos podemos permitir parar la "producción" de un país. Todos nuestros ojos están ahora en la ciencia. La misma ciencia que dice que nos acercamos a un colapso ecológico, aunque a esa a los mercados no le interesa tanto. Aquí solo interesa "vacunar" momentaneamente un modelo cuyo destino es nefasto.

Tenemos que cambiar el cómo vivimos. Incluso algunos de nuestros hábitos. "Lo que está sucediendo hoy es exactamente lo contrario del aislamiento social. Hacía mucho tiempo que la gente, en todo el mundo, no socializaba tanto" (Brum, 2020). Ser conscientes de que debemos colaborar con el planeta y no ser su parásito. No seamos como los virus, nosotros sí tenemos conciencia y podemos elegir. Darnos cuenta de que el bien común está por encima de las libertades individuales. "Por eso, debemos unirnos en torno a un común global que proteja la única casa que todos tenemos" (Brum, 2020).




Referencia

Brum, Eliane (2020). El PAIS. Recuperado de:

lunes, 12 de junio de 2017

Esos idiotas radicales


Una de cada tres personas sufrirá alguna vez algún cáncer en su vida. A todos nos ha tocado de cerca, quizá no en propias carnes, pero si en familia o amigos. Suscita mucha sensibilidad, y ante la salud y la vida, muchas veces no razonamos demasiado. Como es normal.

Todo viene por el rechazo de algunos sectores como la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública y profesionales de la sanidad hacia las donaciones “altruistas” de Amancio Ortega. Rechazo muy discutible, desde luego, y que ha desembocado en un cabreo monumental en las redes. Se aplaude el gesto del dueño de Inditex y se demoniza a los críticos. He leido hasta insultos hacia ellos. Pero, ¿acaso ni siquiera vamos a escuchar los motivos por el cual lo rechazan? Para empezar, no estaría mal leer un poco algunas de las explicaciones de una radióloga de este colectivo, Luisa Lores, en este artículo y en este otro

Una vez leidos... supongo que vereis que la cosa ya no es tan sencilla. Pues vamos más allá: Hablamos de Inditex, una empresa que parece que pudo eludir 600 millones de euros en impuestos a base de ingeniería fiscal. 200 y pico en España. Una práctica completamente legal, conviene aclarar. Amancio Ortega, que, tras ahorrase una importante suma de impuestos dona a una causa sumamente concreta, que suscita mucha sensibilidad. Sobre el balance de cifras no voy a hablar porque ni siquiera hay datos claros.  Eso sí, tenemos que enterarnos que los ha donado. Si tan altruista fuese, podría ser anónima. Sería lo más correcto. Lo demás pudiera ser publicidad. Porque todos nos hemos enterado de ello. No hubo manera de no enterarse. La caridad tiene reconocimiento, tiene imagen. Los impuestos no.

En cambio, todos los españoles que como buen hijo de vecino pagan un porcentaje interesante de su la renta per cápita en impuestos no salen como “héroes” en los periódicos. Ellos, que son donantes por obligación, son, además, anónimos. Los que ajustamos las cuentas a fin de mes para poder seguir pagando alguna ONG tampoco somos portada. Pero veneramos a Inditex agradeciendo su caridad. Podríamos cambiar entonces, la definición de altruismo.

Antes de juzgar a muchos "insensatos" deberíamos hacer una reflexión clara sobre qué tipo de sanidad queremos tener. ¿Debe la sanidad pública financiarse con donaciones o, por el contrario, se debe hacer políticas fiscales que permitan subir la calidad de la atención pública?, la sanidad es un derecho, y el estado español debe poner todos los mecanismos en marcha para asegurar la calidad de vida de sus ciudadanos. No es una cuestión de caridad, y es peligroso hacerla "dependiente" de ello.

Sumando todas estos aspectos, vemos que el rechazo a estas donaciones tiene entonces, cierto sentido. El colectivo ya no parece "una panda de idiotas radicales" como se podría pensar en un principio. Otra cosa es que criticar la donación sea buena idea. No me meto hasta tanto. Simplemente debemos darle cuantas vueltas a la lengua antes de hablar, contrastar y entender la complejidad de este mundo, que nada es trivial.

En algunas situaciones, no es tan fácil concluir una postura. Porque la realidad es que toda esta maquinaria, sin contar la radiológica, va ayudar mucho a lo que realmente importa: los enfermos. ¿Es plausible este rechazo de alto contenido ideológico? No siempre se puede opinar de todo. Hay a veces que nos hayamos en una contradicción moral tan grande que nos bloqueamos. Forma parte del aprender a reconocer que no existen verdades absolutas. Ni siquiera en la ciencia.

Ahora bien: Nosotros veremos. Si queremos un sistema sanitario basado en derechos (bajo financiación pública), o bien basado en la sumisión y adulación de donantes millonarios.


jueves, 9 de enero de 2014

Problema energético: El fin del petróleo.

Me ha parecido muy interesante esta conferencia del Dr Mariano Marzo Carpio (Catedrático de Estratigrafía y profesor de Recursos Energéticos y Geología del Petróleo en la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona).


Os recomiendo verlo, pero... como es extenso os hago un resumen, pues dice información muy interesante y digna de compartir.

Las predicciones del consumo de petróleo tiene 3 escenarios:

1- Escenario con políticas actuales

2- Escenario de nuevas políticas (asumiendo que ponen en práctica a lo que han comprometido).

3- El “Escenario 450” en el que el consumo rotundamente inferior.

Este último se torna excesivamente optimista, por lo que lo más probable es que se den los 2 primeros escenarios donde hay un incremento del consumo y la demanda. La pregunta es: ¿Nos llegará el petróleo?

En primer lugar hemos de decir que la industria del petróleo es una industria muy avanzada. Su ritmo de creación son 84,7 millones de barriles diarios equivalen a 156 mil litros por segundo. Pero ahora mismo no solo se produce crudo convencional, es decir, no hay un solo tipo de petróleo y cada uno tiene una calidad diferente. Lo cierto es que si no fuera por la adicción de líquidos no se cubriría la demanda: para ello se adicionan líquidos de gas natural, petróleos polares y biocarburantes. Este “adulteramiento” del crudo puede provocar que en realidad no se incremente la energía disponible del planeta en flujo neto, sino solo el número de barriles.

Por otro lado es obvio que el crecimiento ilimitado va a demandar más petróleo, puesto que existen una estrecha relación entre crecimiento económico y consumo de petróleo. Se estima que los campos de producción caen a un ritmo del 7% anual, y si el petróleo escasea: sufriremos una desaceleración de crecimiento.

Pero no solo están aquí los problemas: Para que las reservas de petróleo se consideren “probadas” deben tener más de un 90% de posibilidades de sacar un rendimiento económico con las tecnologías actuales. Y aquí está otro gran “pero”: Se juega mucho con la palabra “reservas”, pero se esclarece en muy pocas ocasiones si son reservas probadas o no lo son.

En realidad el petróleo no se agotará tan rápidamente, lo que sí se agotará es el petróleo “extraible” de una manera rentable. ¿Cuánto volumen seremos capaz de mover y utilizar para cubrir la demanda? , esa es la pregunta real. Las predicciones están en qué hay reservas para 40 años, con la incógnita de como será el flujo de producción y teniendo en cuenta que los márgenes de refino están cayendo.
Con todos estos datos Mariano concluye en la conferencia que el porcentaje de éxito de la explotación petrolera es inferior al 50%, cifra que supone un riesgo altísimo para los inversores. Pero claro: Los accionistas quieren resultados inmediatos. Y es que además, seguir apostando fuertemente por el petróleo conlleva sus riesgos:

1) Descubrimientos a la baja: Cada vez menos descubrimientos que puedan ser rentables con las técnicas actuales, de hecho la tendencia es a la baja desde hace décadas.

2) La demanda supera las reposiciones que hacemos.

Solo queda como solución incrementar la recuperación: “espabilar” y hacer nuevas descubrimientos, mover las fronteras. Algo que también subirán los costes. Se habla de ir de al ártico, pero son sitios donde hay altas presiones, y las aguas son muy profundas: todo ello se traducirá en mayores costes. Además de ser áreas políticamente inestables. 

Este futuro panorama nos hará cada vez más dependientes de los países OPEP, de una manera similar a la dependencia que hubo en la primera crisis del petróleo. Pero aun suponiendo que la OPEP que tenga la capacidad de producción, la demanda va a empezar a superar la producción: Para cubrir la demanda previsible en 2020 haría falta 3 Arabias Saudís. En el 2035: 7 Arabias Saudís. Todo ello nos acercará inexorablemente al fin de la era del petróleo. Pero ¿Qué reemplazará el petróleo barato y cuándo?

Hablemos de España: Los productos petrolíferos representan un 50% de nuestro "mix energético". El eslabón más débil de la cadena energética en nuestro país es el transporte. Es el sector que concentra todo el consumo de petróleo. Como bien dice Mariano: “transporte es sinónimo de petróleo”.

Pero, ¿por qué es tan difícil sustituir al petróleo en transporte? Uno de los grandes motivos es que la densidad energética del petróleo por unidad de masa y de volumen es muy superior en comparación a baterías de Litio. Además el petróleo es un combustible barato (comparativamente hablando). Suscribo su frase: “Estamos enganchados al petróleo no porque seamos tontos, sino porque tenemos limitaciones”. En el tema del coche eléctrico cabría también otro debate: Si la energía para cargar esas baterías proviene de centrales térmicas...¿No creen que quizá lo único que estamos haciendo es trasladar el problema de lugar?.

El 66% del déficit comercial en 2011 pertenece a importación de productos energéticos. Si lo comparamos con los datos del 2007 dicho déficit fue un 44%. Esto deja a las claras a que la subida del precio del crudo no hace más que abrir cada vez un mayor agujero del que ya existe en el déficit público. Por todo ello, el cambio de modelo energético en España se antoja necesario, pues nuestras dependencias no pueden ser tan fuertes.

Tenemos que empezar a construir los cimientos de una autosuficiencia mayor,. No será fácil: pero tenemos que ponernos a ello antes de que el propio precio del crudo acabe con las arcas públicas. Es hora de espabilar, señores.

¿Propuestas?:



Si solo nos centramos en el problema económico: Las reservas de Gas natural se sitúan en 70 años. Pero a diferencia que al carbón y el petróleo, podemos producir gas natural de manera rápida y barata: el llamado biogás. Solo necesitamos materia orgánica de desecho (excrementos de animales, restos orgánicos), porque las bacterias hacen el resto y para ello existen los biofermentadores. Y viendo que en España petróleo no hay y los mineros están en la calle: ¿Por qué no apostar por una red de biogás nacional?, dejo esta pregunta en el aire.

Pero, si pensamos globlamente, el problema económico es solo la punta del iceberg :




Como todos sabemos, con el modelo energético actual nos encaminamos a un enorme problema ecológico: Los científicos están enormemente decepcionados. Las rebajas ahora encaminadas solo reducirán un 18% las emisiones de los países desarrollados en 2020, muy lejos del 25% y 40% en 2020 y 50% en 2050 que pide el panel intergubernamental de cambio climático. Con las ofertas voluntarias puestas ahora mismo la temperatura del planeta subirá unos 3 grados. Señores.. hay que dejar de "quemar" cosas.

Además del problema ecológico, lo combustibles fósiles acarrean un problema sociológico, ya existente desde la revolución industrial: desigual reparto de riqueza. No en todos los sitios hay petróleo y carbón. Y además, el interés por ese “oro negro” provoca conflictos internacionales de variada índole en los que ahora mismo no voy a entrar en debate.

La solución debe pasar por la transición. Las energías renovables cada vez están ganando más en rentabilidad, si bien aún queda mucho por investigar en este sentido para una mayor eficiencia. Diferentes fuentes apuntan en un futuro casi inmediato la energía solar será altamente rentable. Alemania lo está empezando a conseguir, y España, país con mucho sol, muy lejos. ¿Estamos pensando al revés en España?

¿Biogas?; ¿biotecnología?; ¿Volvemos al carbón y entonces a contaminar aún mas?; ¿nos dejamos una millonada para producir hidrógeno?; ¿lo mismo con energía mareomotríz o geotérmica?; ¿más hidroeléctricas cargándonos aún más ecosistemas fluviales?; ¿como movemos los coches? ¿baterías "verdes"? ¿Cuan de verdes son si seguimos "quemando" cosas para cargarlas?. Dejando estas preguntas en el aire.., cierro el artículo. Gracias por vuestra lectura.

miércoles, 4 de julio de 2012

"¿POR QUÉ ABORRECEN EL COLE LOS ADOLESCENTES?" Vilaseca, Borja (2012).

Les presento artículo extraído del El Pais Semanal nº 1863, Redactado Por Borja Vilaseca. Fotografías de Caterina Barfau. No está disponible online, salvo a través de plataformas de pago como SCRIBD. Lo trascribo y lo resumo (algunas partes) porque lo considero de obligada lectura.

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Se cuenta que un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera, y sobre ella, un montón de plátanos. Desde el primer día, cuando uno de los monos subía por la escalera para coger los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo. A base de repetir esa práctica, los monos aprendieron las consecuencias de que uno de ellos subiera por la escalera. Cuando algún mono caía nuevamente en la tentación de ir a coger los plátanos, el resto se lo empezó a impedir de forma violenta. Así fue como los cinco monos cesaron en su intento de subir por la escalera.

Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos originales por otro nuevo. Movido por su instinto, lo primero que hizo el mono novato fue ir a por los plátanos. Pero antes de que pudiera cogerlos, sus compañeros de jaula lo agarraron y golpearon agresivamente, evitando así ser rociados con un nuevo chorro de agua fría. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nuca más volvió a subir por la escalera. Un segundo mono fue sustituido y ocurrió exactamente lo mismo. Los científicos observaron que su predecesor participaba con especial entusiasmo en las palizas que se le daban al nuevo.

Con el tiempo el resto de monos originales fueron siendo cambiados por otros nuevos, cada uno de los cuales fue brutalmente golpeado por los demás al tratar de subir por la escalera. De esta forma los científicos se quedaron con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca un chorro de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentara llegar hasta los plátanos. Finalmente todos ellos se quedaron en el suelo resignados mirando a los plátanos en silencio. 
Si hubiera sido posible preguntar a alguno de ellos porqué pegaban con tanto ímpeto al que subía por la escalera, seguramente la respuesta habría sido: “no lo sé, aquí las cosas siempre se han hecho así”.

No se sabe si se trata de un hecho real o de una leyenda. Tampoco importa demasiado. Se trata de una metáfora válida para reflexionar acerca de la influencia que tiene la sociedad sobre los individuos y viceversa. Al haber sido educados para seguir un determinado estilo de vida, la mayoría hemos adoptado una determinada manera de pensar, de comportarnos y de relacionarnos. Por más que solamos definir esta mentalidad como “normal y corriente” la realidad es que suele generar resultados de lucha, conflicto e insatisfacción.

Con el paso de los años, y de forma inconsciente, cada uno de nosotros va creando una identidad persona con creencias de segunda mano, tratando de adaptarnos al orden social establecido. Prueba de ello es el hecho de que quienes nacemos e un determinado país solemos utilizar un determinado idioma, defender una determinada cultura, estar afiliados a un determinado partido político, seguir una determinada religión e incluso apoyar a un determinado equipo de futbol. El quid de la cuestión radica en que en general no elegimos nuestras creencias (que condiciona nuestra forma de comprender la vida), nuestros valores (que influyen en nuestra toma de decisiones), nuestras prioridades (que reflejan lo que consideramos más importante) y nuestras aspiraciones (que marcan aquello que deseamos conseguir).

Formamos parte de una sociedad que nos condiciona para convertirnos en empleados, contribuyentes y consumidores, perpetuando así el funcionamiento económico del sistema. Lejos de victimizarnos, indignarnos y buscar culpables, es hora de reflexionar acerca de una de sus verdaderas causas: el modelo educativo.

Es imposible resolver los problemas socioeconómicos actuales desde el mismo nivel de compresión en el que los creamos. Ha llegado el momento de escuchar las voces de chavales como Paula, Cristina, Elena y Guillen. Ellos saben algo que nosotros, los adultos, parecemos haber olvidado.
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Paula y Cristina, 14 años. 3º de ESO : “Muchos adultos parece haberse olvidado de que también han sido niños” “Los adultos utilizan la excusa de la edad en función de sus intereses. Creen que siempre tienen la razón” (*esto lo hace mi madre).







Elena Noëlle. 17 años. 2º bachillerato. : “Al entrar en bachillerato parece como si nuestro valor como personas se midiera con la puntuación que sacamos en los exámenes”. “Desde muy pequeño se nos inculcan que lo importante es memorizar, retener y repetir como loros lo que sea y que las notas definen nuestra inteligencia y capacidades”. “nos hacen aprender cosa que ni nos aportan ni nos interesan” “En el colegio no me han enseñado nada útil para afrontar los problemas de la vida”. “Para mí el instituto se reduce a gente desmotivada que explica información inútil a gente que no le interesa”. “ Últimamente nos hablan mucho acerca del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), así como de las pastillas que en teoría lo curan: Concerta, Ritalín, Rubifén.. ¡¡Madre mía! ¡Es increíble! Para no aceptar que el sistema educativo está enfermo, nos hacen creer que los enfermos somos nosotros! Y mientras, las farmacéuticas se forran”. “La falta de interés de los alumnos se deben a lo profundamente aburridas que son las clases, y no es tanto por la actitud de los profes, sino por lo que el sistema escolar les obliga a enseñarnos”.

Guillén Sánchez 16 años. 4º de ESO: “los profesores saben que muy poco alumnos están verdaderamente interesados en escuchar y aprender”. “muchas veces siento que estoy perdiendo el tiempo, me siento impotente” “me doi cuenta de que la mayoría de profesores se limitan a darnos las respuesta de los diferentes temas que tratamos, y nos evalúan basándose en nuestra capacidad para repetir esa misma definición en el examen. Se valora más repetir lo que dice el profesor que tu capacidad para pensar por ti mismo, si pones algo que has pensado por tu cuenta, te bajan la nota. Tener ideas propias está penalizado. No entiendo como esperan que avancemos y evolucionemos como personas”.


Iahel Piera. 14 años. 3º de ESO: “En el cole también nos preparan para tener un trabajo, de manera que sepamos adaptarnos al sistema. Pero yo me doi cuenta de que el mundo está mal hecho, esta todo patas arriba, entre tantas cosas materiales nos hemos olvidado de lo más importante, la gente no es feliz. Parece que mi única aspiración sea conseguir un empleo y pasarme el resto de la vida consumiendo. Yo no quiero adaptarme a un mundo enfermo. Me doi cuenta de que el cole es parte del problema. No nos dan herramientas para utilizarlas cuando tenemos problemas. No nos ayudan a conocer nuestros talentos. Ni a descubrir lo que nos gusta y nos apasiona, aquello para lo que valemos. Mis padres siempre me han dicho que cada ser humano viene al mundo con un potencial único, y que nuestra misión es descubrirlo.”

Víctor Guillén 20 años. Estudia Hostelería: “uno consume para integrarse en el grupo. Se empieza fumando cigarrillos, luego porros, botellón los fines de semana. Así hasta que el afán de diversión y evasión se convierte en tu rutina. De pronto lo único que te importa es que llegue el viernes. Todo lo demás ha dejado de tener sentido. Jamás le vi sentido a lo que nos obligan a estudiar en el colegio. Pero ahora tampoco se lo veo a refugiarme en la desinhibición constante."




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Estamos inmersos en un cambio de era, pasando de la sociedad industrial –basada en la producción masiva de bienes de consumo- a la emergente sociedad de la información y del conocimiento, en el que el motor son las ideas, la creatividad y la innovación de servicios que mejoren nuestra calidad de vida. Debido al imparable proceso de globalización, las reglas del juego están cambiando. Estudiar mucho, sacar buenas notas y obtener un título ya no es suficiente para encontrar un trabajo bien remunerado y estable. Es hora de ofrecer talento y de aportar valor añadido. Todo lo demás está condenando a deslocalizarse a economías como china, o a automatizarse por medio de los últimos avances tecnológicos.

A pesar de todos estos cambios, el sistema educativo parece haberse estancado en la era industria en la que fue diseñado “la mayoría de centros de enseñanza secundario tienen muchos paralelismo con las fábricas y las cadenas de montaje”, afirma Sir Ken Robinson, experto mundial en creatividad y autor de El elemento. “Las escuelas dividen el plan de estudios en segmentos especializados: algunos profesores “instalan” matemáticas en los estudiantes y otros “instalan” historia. Afirmo el experto. En este contexto “a los estudiante se los educa por grupos, según la edad. Como si lo más importante que tuviesen en común fuese su fecha de fabricación”. Apunta Robinson. Y añade: “se les obliga a memorizar y retener una determinada cantidad e información, sometiéndoles a exámenes estandarizados y comparándolos entre sí antes de mandarlos al mercado laboral”.

Más allá de que esta fórmula pedagógica permita que los estudiantes aprendan a leer, escribir y hacer cálculos matemáticos, las investigaciones de Robinson demuestra que, en general, “la escuela desalienta el aprendizaje y fomenta el conformismo y el aburrimiento”. Y lo peor de todo: “mata la creatividad”. A juicio de este experto, “los niños arriesgan, improvisan y no tienen miedo a equivocarse”. No es que cometer errores sea equivalente a ser creativo pero “si no estás dispuesto a equivocarte, no puedes innovar”, añade. “Y dado que los adultos penalizamos el error, los niños terminan por alejarse de sus capacidades creativas”.

Para Robinson “todos los niños nacen con unas extraordinarias fortalezas y habilidades innatas”. Sin embargo, a lo largo del proceso educativo “la mayoría pierde la conexión con estas facultades”.

Principalmente “para ser iguales que los demás, adoptando el comportamiento que los adultos, ya prefabricados, consideramos normal y aceptable”. Así, no importa cuál será el verdadero talento natural de los jóvenes. Ni siquiera qué es lo que les gusta y les apasiona. “Desde la óptica de la educación contemporánea, lo importante es que escojan una carrera con salidas profesionales para optar a un puesto de trabajo bien remunerado, seguro y estable”, lamenta Robinson. De ahí que chavales inteligentes, sensibles y curiosos opten por rebelarse, buscando fuentes alternativas de información con las que aprender a seguir su propio camino en la vida.

No se trata de culpar ni de juzgar a las instituciones académicas. Y mucho menos a los profesores o a los padres. Nadie pone en duda que todos ellos lo hacen lo mejor que pueden. Lidiar con adolescente no es una tarea fácil. Especialmente en la última década, en la que los chavales parecen estar adoptando conductas cada vez menos respetuosas y más violentas en clase. En paralelo la cifra de fracaso escolar crece año tras año. Según un informe de la comisión europea, un tercio de los jóvenes españoles que hoy tienen entre 18 y 24 años abandonó en su día los estudios antes de finalizar la enseñanza secundaria. En esta misma franja de edad, el 22% ni estudia ni trabaja. Es la llamada generación ni-ni.

Frente a estos datos, cabe señalar que el problema de fondo es el sistema educativo actual. Paradójicamente, se ha convertido en un obstáculo para promover una verdadera educación. Etimológicamente, uno de los significados de la palabra latina educare es “extraer algo que está en nuestro interior, desarrollando así nuestro potencial humano”. Sin embargo, la mayoría de nosotros no hemos sido educados, sino adoctrinados para relacionarnos con el mundo de una determinada manera. De ahí que la mayoría hayamos sufrido la denominada “crisis de la adolescencia”.

Se trata de nuestra gran primera crisis existencial. Al empezar a tener uno de razón y ser cada día mas autosuficientes, al entrar en la adolescencia solemos rebelarnos contra nuestros padres, contra nuestros tutores y contra la sociedad tratando de crear nuestra propia identidad, y debido a nuestra falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos, suele provocarnos una etapa de conflicto y sufrimiento. Eso sí, la gran mayoría de adolescentes tienen demasiado miedo a mirar en su interior para encontrar las respuestas que están buscando.

Debemos abogar por el tipo de educación emergente en esta era de información y conocimiento: la denominada “educación emocional”. Es decir, la que acompaña y la que inspira a los jóvenes a que se conozca a sí mismos para descubrir y desarrollar el potencial y el talento que se halla en su interior.

Cada vez se alzan más voces de indignación por el mundo que estamos construyendo. Sin embargo, para que cambie el mundo primero han de cambiar las creencias de los seres humanos que loe estamos creando. Nosotros diseñamos y ejecutamos los planes y objetivos de las instituciones educativas, políticas y sociales y empresariales. Nosotros consumimos sus productos y utilizamos sus servicios. En definitiva, con nuestra manera de ganar y de gastar dinero construimos día a día la economía sobre la que hemos edificado nuestra existencia.

La era industrial ha terminado. La emergente sociedad de la información y del conocimiento es una invitación para iniciar una trasformación que llevamos tiempo posponiendo: reinventarnos a nosotros mismos, reinventado, a su vez, nuestro sistema educativo. Lo que está en juego es la libertad para decidir quienes podemos ser. Y para lograrlo, nada mejor que empezar por escuchar con humildad la voz de las nuevas generaciones
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Vilaseca, Borja (2012). "Por qué aborrecen el cole los adolescentes". EL PAIS SEMANAL. Fotografía de Caterina Barfau.