Una de cada tres personas sufrirá alguna vez algún cáncer en su vida. A todos nos ha tocado de cerca, quizá no en propias carnes, pero si en familia o amigos. Suscita mucha sensibilidad, y ante la salud y la vida, muchas veces no razonamos demasiado. Como es normal.
Todo viene por el rechazo de algunos sectores como la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública y profesionales de la sanidad hacia las donaciones “altruistas” de Amancio Ortega. Rechazo muy discutible, desde luego, y que ha desembocado en un cabreo monumental en las redes. Se aplaude el gesto del dueño de Inditex y se demoniza a los críticos. He leido hasta insultos hacia ellos. Pero, ¿acaso ni siquiera vamos a escuchar los motivos por el cual lo rechazan? Para empezar, no estaría mal leer un poco algunas de las explicaciones de una radióloga de este colectivo, Luisa Lores, en este artículo y en este otro.
Una vez leidos... supongo que vereis que la cosa ya no es tan sencilla. Pues vamos más allá: Hablamos de Inditex, una empresa que parece que pudo eludir 600 millones de euros en impuestos a base de ingeniería fiscal. 200 y pico en España. Una práctica completamente legal, conviene aclarar. Amancio Ortega, que, tras ahorrase una importante suma de impuestos dona a una causa sumamente concreta, que suscita mucha sensibilidad. Sobre el balance de cifras no voy a hablar porque ni siquiera hay datos claros. Eso sí, tenemos que enterarnos que los ha donado. Si tan altruista fuese, podría ser anónima. Sería lo más correcto. Lo demás pudiera ser publicidad. Porque todos nos hemos enterado de ello. No hubo manera de no enterarse. La caridad tiene reconocimiento, tiene imagen. Los impuestos no.
En cambio, todos los españoles que como buen hijo de vecino pagan un porcentaje interesante de su la renta per cápita en impuestos no salen como “héroes” en los periódicos. Ellos, que son donantes por obligación, son, además, anónimos. Los que ajustamos las cuentas a fin de mes para poder seguir pagando alguna ONG tampoco somos portada. Pero veneramos a Inditex agradeciendo su caridad. Podríamos cambiar entonces, la definición de altruismo.
Antes de juzgar a muchos "insensatos" deberíamos hacer una reflexión clara sobre qué tipo de sanidad queremos tener. ¿Debe la sanidad pública financiarse con donaciones o, por el contrario, se debe hacer políticas fiscales que permitan subir la calidad de la atención pública?, la sanidad es un derecho, y el estado español debe poner todos los mecanismos en marcha para asegurar la calidad de vida de sus ciudadanos. No es una cuestión de caridad, y es peligroso hacerla "dependiente" de ello.
Sumando todas estos aspectos, vemos que el rechazo a estas donaciones tiene entonces, cierto sentido. El colectivo ya no parece "una panda de idiotas radicales" como se podría pensar en un principio. Otra cosa es que criticar la donación sea buena idea. No me meto hasta tanto. Simplemente debemos darle cuantas vueltas a la lengua antes de hablar, contrastar y entender la complejidad de este mundo, que nada es trivial.
En algunas situaciones, no es tan fácil concluir una postura. Porque la realidad es que toda esta maquinaria, sin contar la radiológica, va ayudar mucho a lo que realmente importa: los enfermos. ¿Es plausible este rechazo de alto contenido ideológico? No siempre se puede opinar de todo. Hay a veces que nos hayamos en una contradicción moral tan grande que nos bloqueamos. Forma parte del aprender a reconocer que no existen verdades absolutas. Ni siquiera en la ciencia.
Ahora bien: Nosotros veremos. Si queremos un sistema sanitario basado en derechos (bajo financiación pública), o bien basado en la sumisión y adulación de donantes millonarios.
Sumando todas estos aspectos, vemos que el rechazo a estas donaciones tiene entonces, cierto sentido. El colectivo ya no parece "una panda de idiotas radicales" como se podría pensar en un principio. Otra cosa es que criticar la donación sea buena idea. No me meto hasta tanto. Simplemente debemos darle cuantas vueltas a la lengua antes de hablar, contrastar y entender la complejidad de este mundo, que nada es trivial.
En algunas situaciones, no es tan fácil concluir una postura. Porque la realidad es que toda esta maquinaria, sin contar la radiológica, va ayudar mucho a lo que realmente importa: los enfermos. ¿Es plausible este rechazo de alto contenido ideológico? No siempre se puede opinar de todo. Hay a veces que nos hayamos en una contradicción moral tan grande que nos bloqueamos. Forma parte del aprender a reconocer que no existen verdades absolutas. Ni siquiera en la ciencia.
Ahora bien: Nosotros veremos. Si queremos un sistema sanitario basado en derechos (bajo financiación pública), o bien basado en la sumisión y adulación de donantes millonarios.
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